lunes, 21 de enero de 2013

Ficciones necesarias

Esta información de La Nueva España, diario regional de Asturias, se hace eco de la mesa redonda en la que participé para hablar sobre "Los dones de los cuentos".

miércoles, 19 de diciembre de 2012

sábado, 3 de noviembre de 2012

Presentación de Alma de papel en Gijón



Presentación de Alma de papel en el Club La Nueva España de Gijón


Reseña de Orlando Moratinos en La Nueva España
Un pequeño gran libro
Por Orlando Moratinos Otero
El pasado viernes se presentaba en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón (Sala Cultural de Cajastur) un pequeño tesoro bibliográfico a lo que, por desgracia, los gijoneses no estamos muy acostumbrados. Paco Abril (Teruel, 1947), con su ágil y cercano discurso ha mostrado ante una sala repleta de amigos su pequeña gran obra Alma de papel. Se trata de una composición repleta de arte, poesía, historia, filosofía y pedagogía. Todo ello aderezado con una gran destreza y dosis de cariño e ilusión que llevan al lector a adueñarse de los contenidos y hacerlos propios. Su tamaño es el de una libreta propia de trabajo que el artista y el escritor suelen llevar siempre en su bolsillo para plasmar sus bocetos y tomar apuntes e ideas en cualquier momento y lugar. Una libreta que toma el formato de libro de 14 x 9 cm. con un hermoso papel Registro Ahuesado de 170 gramos que conforman las 81 páginas por las que se deslizan suavemente imágenes en forma de collage emparejadas cada una de ellas con un breve poema. Siguiendo las palabras del autor, he podido comprobar que la lentitud es la gran aliada para que, cada página de este librito nos vaya brindando una lectura fresca que, al lado de las imágenes se convierte en verdadera poesía (la montaña, la lectura, la historia, la literatura, la pedagogía, el arte o la filosofía).
La palabra de la que se nutre  Alma de papel es una constante que se va convirtiendo en una especie de perfume arrebatador que embelesa la imaginación de quien fija los ojos sobre unos textos escritos por Paco Abril con el corazón.
La forma de edición, tan novedosa como eficaz en los tiempos que corren es otro de los ingredientes que hacen única esta obra. La microfinanciación por cerca de 150 humildes mecenas a través de la plataforma on-line “La Tahona Cultural” es una nueva forma de producción cultural. Novedosa y arriesgada pero, al fin y al cabo, cercana, directa y responsable. Toda una revolución. Las ideas y los proyectos que contengan innovación ya pueden ir pensando en una fórmula similar. Con ella se renuncia, (ojalá cunda el ejemplo) a posibles servidumbres que, querámoslo o no, siempre restan libertad. Ahí tenemos el reciente rechazo de Javier Marías al Premio Nacional de Narrativa. Los mecenazgos si no se forjan desde el sentimiento y el corazón, aderezados con un poco de pasión, es preferible que se guarden de apoyar cualquier proyecto cultural.
Fueron muchos los agradecimientos que Paco mostró a quienes le apoyaron en su pequeña gran obra. En realidad somos los lectores quienes estamos agradecidos por su aportación a nuestro enriquecimiento intelectual y espiritual. 

jueves, 26 de julio de 2012

Entrevista en Biblioasturias

Biblioasturias es una magnífica revista digital. Desde ella se trabaja para dar a conocer a los escritores asturianos, los libros que se publican, la actividad bibliotecaria y todo cuanto se mueve alrededor del mundo del libro. En este enlace podréis leer la entrevista que me han dedicado. Gracias a todos los que hacéis posible esta web.

 Enlace a la entrevista

martes, 12 de junio de 2012

El caballero fantasma

Título:
El caballero fantasma
Autora:
Cornelia Funke 
Ilustrador:
Friedrich Hechelmann
Editorial:
Siruela 
De 10 a 110 años

La semana pasada, salió fotografiada en La Oreja Verde Inés Artieda Medina con el libro titulado Kalakamake. A partir de esa foto y de ese libro, imaginé una historia en la que Inés fuera la protagonista.
 Viene esto a cuento porque, mientras ella posaba para la foto, su hermano Jonás, de 11 años,  se sintió muy atraído por una novela que llevaba conmigo titulada El caballero fantasma. Se la enseñé a Jonás porque quería convertirle, también a él, en el protagonista de un cuento que tuviera relación con esa novela. De inmediato, Jonás se metió entre las páginas de aquel libro con tal entusiasmo que parecía que no tenía nada más importante que hacer en el mundo que seguir leyendo.
Y no es de extrañar su entusiasmo, porque la aventura que se relata en este libro es emocionante, intensa y trepidante desde la primera frase. Te deja sin aliento nada más empezar a leerlo.
Por eso ya no me acuerdo, ni tiene ninguna importancia, si la conversación que Jonás entabló con el protagonista de esa historia ocurrió de verdad, me la inventé o la soñé. Lo que importa es lo que hablaron. Fue Jonás quien empezó la charla.
–Qué curioso, tú te llamas Jon, que son las tres primeras letras de mi nombre. Me ha sorprendido que empiezas a contar tu historia muy, muy enfadado. ¿Qué te ha ocurrido para estar tan disgustado? 
–Tengo motivos de sobra para estar rabiado. Dime, ¿cómo te sentirías tú si hubieras perdido a tu padre a los cuatro años y, cuando ya tienes once, va tu madre y pretende casarse con un tipo que te cae fatal?  Y para colmo, tus dos hermanas y hasta el traidor de tu perro lo adoran. 
–La verdad es que yo me sentiría destrozado.
–Nos entendemos. ¡Y para rematar todo este mal rollo, para machacarme aún más, van y me mandan desterrado a un asqueroso internado! Sospecho que el culpable de esa decisión fue el barbudo novio de mi madre.
–Terrible.
–Pero, amigo mío, nada más llegar a «mi prisión» me di cuenta, y tú también si sigues leyendo las increíbles aventuras que viví allí, de que las preocupaciones que llevaba conmigo eran muy poca cosa comparadas con lo que me iba a pasar después. Y ahora tengo que marcharme. Nos vemos en Salisbury, Jonás, y te hablaré de los fantasmas.
–¿¡Fantasmas!? ¡Sí, sí, ya estoy deseando volver allí!
Texto y fotografía: Paco Abril

Kalakamake o lo que no se ha conseguido

Título:
Kalakamake o lo que no se ha conseguido
Autora:
Anna Tortajada
Ilustrador:
Antonio Acebal
Concepción gráfica:
Forma
Edita:
Medicus Mundi Asturias 
A partir de 7 años
A la clase de Inés Artieda Medina, de 7 años, acudió un día una colaboradora de la organización Medicus Mundi Asturias y les habló de una enfermedad terrible llamada malaria. Les contó que más de dos millones de personas, la mayoría niños menores de cinco años, mueren cada año en África, Asia y América a causa de ese «mal aire», que es lo que significa la palabra malaria. 
Inés salió triste y pensativa del colegio, con la cabeza llena de preguntas. Sus preguntas eran como pájaros inquietos que querían volar presurosos en busca de respuestas. Ella quería saber más, mucho más. Se dio cuenta, a sus siete años, de que cuanto más supiera más podría ayudar. Y ella quería ayudar a curar aquel mal.
Antes de ir a casa, le pidió a su madre que la dejara estar un rato en la biblioteca, que es el lugar donde se pueden encontrar respuestas. Al entrar vio un poema escrito en la pared con letras muy grandes. Le gustó tanto que lo copió en su libreta. Decía el poema:
Los libros/ no son para mirarlos,/ son para tocarlos,/ abrirlos,/ y leerlos,/ que es como entrar en ellos./ Prueba y verás.
Debajo traía el nombre de Karmelo C. Iribarren, que debía de ser quien lo había escrito.
Inés probó. Pidió a la amable bibliotecaria un cuento sobre la malaria. Y ésta le ofreció uno que se titulaba Kalakamake, o lo que no se ha conseguido.
La niña abrió el libro y, como decía el poema, entró en él. De repente, se encontró con un niño africano, que le dijo:
«Yo soy Kalakamake, pero todos me llaman Kalaka. Mi nombre significa ˝lo que no se ha conseguido˝. Me gusta mi nombre: si algo todavía no se ha conseguido, aún puede conseguirse. ¿No?».
Inés asintió con la cabeza. 
«Algunas veces me pregunto: ¿Qué es eso que no se ha conseguido y yo podría conseguir?».
Kalaka le contó a Inés cómo vivía en su aldea africana, le habló de su madre, de sus hermanas, de su padre y de la malaria, la terrible enfermedad que transmite un mosquito, y que podría curarse con una vacuna.
«Dice mi padre que con una vacuna ya no coges la enfermedad. No es ningún amuleto de la suerte, ni nada así. Es otra clase de medicina. Te protege de la enfermedad como un escudo».
A Inés le gustó mucho la explicación de la vacuna como escudo. Ya sabía cómo podía ayudar a cambiar el mundo. Quería hacer lo que le dijo Kalaka cuando se despidieron: «Sólo soy un niño, pero no importa. Ahora mismo puedo empezar. Voy a ser como Khapá, la tortuga terrestre, que camina muy despacio, pero siempre llega a donde quiere llegar».
Sí, Inés también quería ser como Kalaka. Y para ello volvió a leer aquel hermoso libro despacio, muy despacio.
Texto y fotografía: Paco Abril